Cómo Vender un Inmueble en Bogotá

Cómo Vender un Inmueble en Bogotá

Conoce cómo vender un inmueble en Bogotá paso a paso. Ya sea que quieres vender una casa o apartamento, así es cómo puedes hacerlo.

Lo primero que hay que entender es que existen tres alternativas a la hora de vender un inmueble en Bogotá: la venta directa, contratando inmobiliarias en Bogotá o una mezcla de las dos. Arranquemos por las dos primeras opciones: 

La venta directa supone un esfuerzo sustantivo, en especial si el propietario no tiene experiencia en este campo por lo que es una de las formas más complejas de vender un inmueble en Bogotá.

El ejercicio demanda conocimientos de mercadeo digital para atraer prospectos, habilidades comerciales para vender al mejor precio y conocimiento técnico para reducir los riesgos que supone el cierre. 

La ventaja naturalmente, es el ahorro del pago de una comisión que ronda el 3% más Iva. 

Pero analizando la situación detenidamente, ese 3% a la larga no es mucho comparado con el tiempo, dinero y esfuerzo que exige un proceso tan sofisticado como la gestión inmobiliaria. A continuación las razones:

Un propietario que se decida por la venta directa va a fijar el precio con base en lo que los demás están pidiendo y ahí radica un grave error. 

Lo recomendable será hacer el uso de plataformas tecnológicas con modelos econométricos y alto grado de precisión que no son de fácil acceso. Ese recurso lo tienen únicamente las mejores inmobiliarias en Bogotá. 

Se trata de plataformas que no solo cruzan la información de lo que otros propietarios están pidiendo, sino la de lo que los compradores están pagando.

Como resultado, el propietario del inmueble adquiere un resultado para fijar un precio mucho más acorde a la realidad. 

Al momento de tomar fotografías, el propietario acudirá a la cámara de su celular, y aunque hoy cuentan con grandes sensores, no pueden compararse con el trabajo de un fotógrafo profesional dotado de una cámara réflex, un lente gran angular, iluminación y un trípode.

Hay mayor probabilidad de que un comprador dé clic a este tipo de presentaciones que a las improvisadas de un smartphone.

Hoy incluso, los compradores están exigiendo formatos nuevos como los recorridos virtuales o videos dignos de un tráiler de Hollywood. 

En términos de promoción, el propietario se limitará a un aviso de ventana y a un anuncio en portales inmobiliarios.

El primero ya está obsoleto; los compradores arrancan su proceso a través de Internet, no paseando calles y haciendo llamadas a los teléfonos de ventana como hace 30 años. Esa práctica además daña la estética de la propiedad.

Por su parte, un anuncio en un portal o en un market place tiende a perderse dentro de la espesura de miles de bienes inmuebles que otros propietarios anunciaron previamente. El propietario paga $70.000 por una hora de protagonismo. No tiene sentido. 

Las inmobiliarias en Bogotá y Colombia más reconocidas no usan avisos en las ventanas por seguridad de los propietarios. Su poderío en términos de promoción deriva en la habilidad de aparecer en los primeros resultados de Google y los portales inmobiliarios existentes como Metrocuadrado, Fincaraiz, La Haus o Properati. Saben que los compradores están tomando decisiones en Internet y es ahí donde apuestan todos sus recursos. 

En cuanto a la gestión comercial con el comprador, el propietario encontrará mucho más limitaciones de tiempo para atender llamadas, chats, emails y visitas.

Las inmobiliarias por su parte activan un contact center y un CRM que capture, filtre y organice la demanda de prospectos atraídas por las campañas de promoción.

Ya dentro del inmueble, los asesores inmobiliarios elevan su valor percibido y presentan datos, no solo de la propiedad, sino del barrio y localidad.

A la hora de negociar, un asesor inmobiliario dispone de técnicas de venta comprobadas que pueden marcar una diferencia durante el rifi y rafe de las ofertas y contraofertas. A la larga, obtendrá un precio favorable sin comprometer la negociación. 

Por último, y no menos importante, la tramitología del cierre, que en cabeza de un propietario, demandará tiempo para comprender las complejidades, burocracia y procesos entre bancos, notarías, Dian y la Oficina de Instrumentos Públicos. 

Las inmobiliarias en Bogotá cuentan con abogados inmobiliarios y una red de contactos que agilizan el proceso y minimizan el riesgo de un fraude.

Ellos están entrenados para redactar los contratos y resolver las sorpresas de los certificados de tradición que puedan torpedear la venta: usufructos, afectaciones familiares, embargos, hipotecas, sucesiones, áreas ilegales, etc. 

Adicionalmente, ayudarán al propietario en lo relativo a la compilación de documentos que exigen las notarías y bancos: paz y salvo de administración, reglamento de propiedad horizontal, paz y salvo de predial y el de valorización, entre otros. 

La pregunta que queda es: ¿y si se hace una mezcla entre la venta directa y la colaboración de una o varias inmobiliarias? Pues bien, el escenario es posible. Sin embargo, las agencias inmobiliarias recelan el hecho de que el propietario compita directamente con ellas teniendo bajo su control el precio del inmueble. 

En el sector es ampliamente conocido el fenómeno, Fuga de Clientes. Esto sucede cuando la inmobiliaria lleva los compradores y posteriormente estos contactan directamente al propietario atraídos bajo el entendido de un descuento adicional.

La situación, incómoda para la inmobiliaria, se da por el aviso en la ventana con el teléfono del dueño del inmueble. 

En conclusión, la opción más recomendable será la de contratar manos expertas a no ser que el propietario cuente con las herramientas y el conocimiento del proceso. 

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